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martes, 25 de noviembre de 2014

Todo recto

Todo recto.
Todo recto mi camino,
paso a paso,
consigo seguir con soltura
las marcas que dejaste sobre la nieve.

Consigo marcar cada giro con la habilidad que tenías,
descifrar tu vida.

Puedo sentir tus horas de estudio,
tu sufrir ante esta carrera
Puedo sentir las quejas en las noches de julio.

Te siento cerca, sigo tu camino.
Mas sé que cuando llegue al final de la pista,
nos habremos bifurcado.

Yo no sé qué otras marcas seguiré,
no sé siquiera si crearé.
Pero sé que las tuyas
acabarán por dibujarse
paralelas a las mías.

Porque deseo con todo mi ser,
ser un poco tú.


lunes, 23 de junio de 2014

370 días, y parece que fue ayer

Sé que puedes verme, o eso quiero pensar.
Sé que ves cada paso que doy, los que damos las que quedamos aquí abajo. 
Puedes seguirnos, aconsejarnos, pero no podemos oírte.
A veces, alguna falsa señal del buen camino a elegir, 
algún símbolo que me recuerde a ti.

Qué suerte más negra hemos tenido,
pero tú estarás feliz allá donde estés,
estudiando los astros, 
charlando con aquel filósofo del que tanto me hablaste.

Qué suerte tienes, seguro que has podido descifrar 
esas miles de preguntas sin respuesta,
que puedes volver al pasado 
y sentirme cerca.

Qué suerte la tuya y qué mala pata la mía.
Yo también quiero sentirte cerca, 
pedirte ayuda, la necesito.
Te necesito.

Miro aviones adentrándose en el anochecer y les envidio,
casi te rozan, te sienten. Y yo aquí abajo, en mi pequeño ático,
sin poder hacer más nada que estudiar.

Estudiar sin tus visitas inesperadas, sin tus ‘qué tal va la cosa’,
sin tus ‘buenas noches niñas’ y ‘buenos días Tatina’.

Sé que ya no te puedo ver, pero joder, cómo te siento.
A veces tan lejano, y a veces tan cercano que no creo
que hayas marchado.

Porque el mes de junio, tardará en volver a ser un buen mes.
Porque en junio, recordaré siempre la tarde del 17, 
tus últimas palabras, 
mis últimas palabras.

No puedo borrar de mi mente, todas las veces que puse los ojos en blanco 
cuando me reñías, o me contabas historias tuyas.
Cuánto lo lamento, cuánto me arrepiento.
Ahora quiero saber lo que es la vida desde tu mirada,
quiero que me des lecciones, aunque yo no las siga.
Quiero escuchar tus palabras de consuelo y apoyo.
Escucharte, tan sólo.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Día del Padre


Puede sonar extraño, raro, o no, pero siento que está al ladito mío.  
Puede que su aura, tan sólo una presencia. Pensamientos y recuerdos que prevalecen en mi mente cobran la vida que hemos perdido. 
Puedo oler su colonia, su ropa limpia. Sentir sus pasos, su caminar. 
Puedo sentir su tacto, sus actos. Sus frotes de manos. Sus restriegues en el marco de la puerta de la cocina cuando le picaba la espalda. 
Puedo oir frases suyas sin voz, sentir los idiomas que le oi hablar, sentir sus canciones. 
Pero no puedo oír su voz, ni su risa. 

La verdad es que tampoco recuerdo haber oído su risa.

(Miguel-Ángel)


martes, 10 de septiembre de 2013

Te adoro; y te compro mil loros.

Decía que tenía una hijita,
muy chiquitina. 
Que ésta comía
quilos y quilos de jamón. 
Que cuando reía florecía
la sonrisa más bella.
Y él encargaba no un camión,
sino dos de jamón.
Las adoraba, a su hermana
y a ella.
Les podía comprar loros,
todos diferentes tan sólo
para ellas.
Ellas eran sus florecillas, 
sus Rositas de Pitiminí.



A Papá.